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Atención Blindada

Enfoque · Divergencia

Me dijeron que tenía déficit atencional. Me etiquetaron como el "niño problema". 

Lidié con incontables fricciones dentro del sistema educativo tradicional, donde el mensaje subyacente siempre fue que no encajaba en el molde de lo "normal". 

La realidad es que lo que tiende a ser normal, tiende a ser aburrido.  

La semana pasada conversaba con un gran amigo que acaba de recibir un diagnóstico de déficit atencional. 

Esto me hizo reflexionar sobre un patrón evidente: prácticamente el 100% de las personas en mi círculo más cercano operan bajo algún espectro similar. 

Son mentes distintas e independientes, y curiosamente, considero que son quienes dirigen el verdadero progreso. 

El gran obstáculo es la fricción que genera intentar operar creyendo que se tiene una "deficiencia". 

Hace poco, Dave Asprey compartía una perspectiva brillante: tras años de pensar que su cerebro estaba roto y de intentar arreglarlo, empezó a medir su actividad cerebral con neurofeedback.

Descubrió que los patrones cerebrales del déficit atencional son idénticos a los de perfiles de altísimo rendimiento, como atletas de élite, físicos e ingenieros.

Pensemos en un quarterback en fútbol americano: si se enfoca en una sola cosa y bloquea su visión periférica, un jugador de 300 libras que no vio venir lo aplastará. 

Su cerebro está diseñado para procesar el entorno a otra velocidad y amplitud. 

Si a una mente divergente se le asigna un tema que le apasiona, puede desaparecer y ejecutar profundamente durante 12 horas seguidas. 

Pero cinco minutos en una reunión sin propósito se sienten como una eternidad. No es falta de atención; es un nivel de atención altamente selectiva. 

Comprendiendo nuestra biología, existen tácticas para proteger nuestra atención y canalizarla hacia un blanco definido, logrando crear resultados impensables. 

Es un súper poder que requiere entrenamiento para dominarlo, o de lo contrario, simplemente destruye todo a su paso. 

Aquí van tres principios para dar inicio en el camino apropiado: 

  1. Dejar de intentar encajar:
    • El mayor error es forzar un cerebro divergente a operar igual al del resto.
    • Se debe estructurar el trabajo y la agenda alrededor de lo que la mente hace excepcionalmente bien.
  2. Delegar por diseño:
    • Construir equipos estratégicos y contratar personas que sean excelentes en las áreas donde naturalmente existe mayor fricción o desgaste.
  3. Entrenar el enfoque:
    • La atención se sintoniza.
    • Existen herramientas enfocadas en incrementar el flujo sanguíneo al córtex prefrontal y tecnologías diseñadas específicamente para entrenar la atención en adultos.

El verdadero reto para los líderes de hoy es identificar el enorme potencial que existe al canalizar a personas diferentes e independientes hacia una misma visión con la que resuenen profundamente.

"Tener un cerebro con TDAH es como poseer el motor de un Ferrari con los frenos de una bicicleta. El trabajo no es cambiar el motor, sino fortalecer los frenos." - Dr. Edward Hallowell

Si este tema resuena en el día a día, el mensaje es claro: el cerebro no está roto, es un súper poder. 

Simplemente requiere un manual de usuario diferente al convencional.

Nos vemos en el próximo boletín. 

¡Solo dele!

Mauricio Jiménez
Director Ejecutivo | PEJIBAYE CONSULTING 

Tel.: +506 8720-5573 I mauricio-jimenez.com 

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