"Solo por hoy voy a ser feliz. La felicidad es una decisión."
Este boletín nace de una reflexión muy personal.
En estos días he estado releyendo una verdadera joya: Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir, de Dale Carnegie. Y quiero compartir algo que me está funcionando profundamente.
Hablemos del poder de las autosugerencias. Como lo explica Napoleon Hill, nuestros pensamientos dirigen nuestras acciones, y esas acciones son los ladrillos que construyen nuestra realidad.
Es el mecanismo exacto con el que nos programamos para diseñar la vida que realmente queremos vivir, cuidando lo que dejamos entrar en la mente.
Hay un detalle importante. Los momentos en los que somos más vulnerables y sugestionables ocurren a primera hora de la mañana, al mediodía y al final de la tarde.
Casualmente, los mismos horarios en los que las noticias tradicionales buscan nuestra atención.
En lugar de ceder esa ventana al ruido, he decidido protegerla.
He venido implementando la lectura de estas autosugerencias a primera hora del día: escuchando, leyendo y repitiendo. Dejando que calen para subir mi propia barra.
Hoy quiero compartir estos diez principios, porque sé el peso que tienen cuando decidimos aplicarlos con disciplina:
Sólo por hoy, seré feliz. La mayoría de las personas son tan felices como deciden serlo. La felicidad es algo interior; no es asunto de fuera.
Sólo por hoy, me ajusto y acepto lo que es, sin tratar de ajustar todas las cosas a mis propios deseos. Aceptaré mi familia, mis negocios y mi suerte como son y procuraré encajar en todo ello.
Sólo por hoy, cuidaré de mi organismo. Lo ejercitaré, lo atenderé, lo alimentaré, no abusaré de él ni lo abandonaré, en forma que será una perfecta máquina para mis cosas.
Sólo por hoy, voy a vigorizar mi espíritu. Aprenderé algo útil. No seré un haragán mental. Leeré algo que requiera esfuerzo, meditación y concentración.
Sólo por hoy, ejercitaré mi alma de tres modos. Haré a alguien algún bien sin que lo descubra. Y haré dos cosas que no me agrade hacer, sólo por ejercitarme.
Sólo por hoy, seré agradable. Tendré el mejor aspecto que pueda, me vestiré con la mayor corrección a mi alcance, hablaré en voz baja, me mostraré cortés, tendré generosidad en la alabanza, no criticaré a nadie, no encontraré defectos en nada y no intentaré dirigir o enmendar la plana al prójimo.
Sólo por hoy, viviré únicamente este día, sin abordar a la vez todo el problema de la vida. Puedo hacer en doce horas cosas que me espantarían si tuviera que mantenerlas durante una vida entera.
Sólo por hoy, tendré un programa. Consignaré por escrito lo que espero hacer cada hora. Cabe que no siga exactamente el programa, pero lo tendré. Eliminaré dos plagas, la prisa y la indecisión.
Sólo por hoy, tendré media hora tranquila de soledad y descanso. En esta media hora pensaré a veces en Dios, a fin de conseguir una mayor perspectiva para mi vida.
Sólo por hoy, no tendré temor y especialmente no tendré temor de ser feliz, de disfrutar de lo bello, de amar y de creer que a quienes amo, me aman.
"Pensemos y actuemos con alegría y nos sentiremos alegres." – Dale Carnegie
Deseo que este enfoque nos dé fuerza para continuar trabajando por alcanzar nuestros sueños más auténticos, apreciando siempre el presente que vamos construyendo.
¡Nos vemos la próxima semana y solo dele!
Un gran abrazo,
Mauricio Jiménez
Director Ejecutivo | PEJIBAYE CONSULTING
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