Divagando como ventaja competitiva en una era de constante interrupción.
En los años ochenta, el mundo tenía otro ritmo.
Tardes de “no hacer nada”: acostarse en el zacate, ver las nubes y permitir que la imaginación dictara la siguiente movida.
Sin notificaciones, sin algoritmos. Había, simplemente, más espacio.
Gary Vaynerchuk habla sobre el efecto “Barbell”, el cual plantea que estamos entrando en una era de extremos.
Mientras la inteligencia artificial y la digitalización saturan el entorno, el ser humano empieza a valorar —por sobrevivencia emocional— lo tangible, lo lento y lo análogo.
Espacios análogos que abren una puerta al aburrimiento, lo cual está lejos de ser una pérdida de tiempo.
El aburrimiento es un sistema de mantenimiento para nuestro bienestar mental.
Lejos de ser una emoción negativa, la ciencia demuestra que ofrece beneficios neuroemocionales como:
- Restauración del sistema de recompensa:
- La sobreestimulación de las pantallas agota nuestra dopamina.
- El aburrimiento “resetea” el umbral de satisfacción, permitiendo que recuperemos el enfoque en tareas complejas y profundas.
- Activación del “Modo Difuso”:
- Neurológicamente, cuando dejamos de enfocarnos en un problema (aburrimiento), el cerebro activa redes neuronales distintas que conectan ideas dispares.
- Es ahí donde surgen las soluciones que la lógica lineal no encontraba.
- Fomento de la “Divagación Guiada” (Wandering):
- Siguiendo la filosofía de Jeff Bezos, el inventar requiere permitirnos divagar.
- El aburrimiento es el vacío necesario para que la intuición empiece a operar sobre el análisis.
- Claridad en la toma de decisiones:
- Al silenciar el ruido externo, las prioridades reales emergen.
- El aburrimiento actúa como un filtro natural que separa lo urgente de lo verdaderamente importante.
“Divagar es fundamental porque es una forma de humildad. Divagar suena ineficiente, pero es la única forma de llegar a donde uno no sabía que podía ir. Cuando uno está inventando, la eficiencia no es la métrica correcta.” — Jeff Bezos
Volver a lo análogo no es retroceder; es fortalecer el carácter para liderar en un mundo cada vez más artificial. Para esto, podemos (y recomendamos):
- Caminar sin dispositivos: Realizar una caminata diaria o una sesión de ejercicio sin audífonos, permitiendo que el silencio guíe los pensamientos.
- Proteger la mesa: Decretar los tiempos de alimentación (almuerzo y cena) como zonas de desconexión absoluta, libres de pantallas.
- Habitar las transiciones en silencio: Tomar el café de la mañana o transitar el trayecto en carretera sin escuchar radio ni revisar mensajes en las presas.
Últimamente, he estado saliendo a caminar sin audífonos (la inspiración para este boletín), con la intención de crear una apertura recreativa y refrescante durante el día.
Debido a la gran retribución que he recibido de esta práctica, hoy extiendo una invitación a aplicar algunas de las recomendaciones mencionadas anteriormente.
Siempre, con el fin de facilitar y enriquecer nuestro camino empresarial, nuestra salud mental y la vida en su totalidad.
¡Los mejores deseos para esta semana!
Saludos,

Director Ejecutivo | PEJIBAYE CONSULTING

